Mi amiga Sylvia me envió este video que me encantó!
Al tratar de explicar el video a mi mujer me dí cuenta de que no lo había entendido a fondo y por este motivo he querido desgranar las ideas que hay en él.
Vivimos la vida con el objetivo de estar conectados con los demás. Lo que limita la conexión es la vergüenza o el propio miedo a estar conectado, el rechazo (pensar si soy suficiente bueno, rico, guapo, inteligente, simpático, popular….). Este miedo al rechazo nos limita a la hora de conectar con los demás.
Lo que en el fondo sustenta ese miedo es nuestra propia vulnerabilidad. Brene Brown separa en su discurso las personas de “todo corazón” a las que llama los “wholehearted” del resto de personas. Las primeras son las que desprenden dignidad, amor y pasión, creen que lo valen y se puede notar en ellas. Las segundas son las que a menudo se preguntan si son suficientemente buenas.
De acuerdo con Brene, las personas de todo corazón tienen los siguientes rasgos:
- Coraje: las cosas que hacen les surgen del corazón y tienen el coraje de ser imperfectas.
- Compasión: son compasivas con ellas mismas, aceptándose para posteriormetne poder ser compasivas con los demás.
- Conexión: Conectan con los demás de forma auténtica, dejando de ser lo que quieren ser por lo que realmente son.
- Vulnerabilidad: Aceptan plenamente la vulnerabilidad ya que la asumen como primordial y necesaria para estar conectados con los demás.
Qué es lo que hacemos que nos limita la conexión? Adormecemos la vulnerabilidad para no tener que tratar con ella.
Sin embargo, está comprovado que el cerebro humano no es capaz de eliminar selectivamente algunos sentimientos o emociones. No se pueden eliminar los sentimientos “malos”: sufrimiento, temor, vergüenza, etc…sin eliminar a la vez los sentimientos buenos: alegría, gratitud, felicidad. Por lo tanto, al adormecer la vulnerabilidad, adormecemos también emociones positivas y nos volvemos miserables.
Si aceptamos plenamente que somos vulnerables y nos dejamos ver tal como somos, si amamos las cosas de corazón (aunque no haya garantías), si practicamos gratitud y alegría, si pensamos que somos capaces y si aceptamos que valemos lo que somos; estaremos en condición de conectar mucho mejor con las personas.



